Prensa Chica
¡Queremos estar seguros!
Desde hace más de un año, una prédica constante en las páginas de nuestra revista ha sido la exigencia de que mejoren los servicios de seguridad ciudadana existentes en San Borja.
Reiteradamente hemos dicho que no basta contar con tecnología de última generación, amplia flota de vehículos motorizados -ya sean camionetas, automóviles o motocicletas- ni con un considerable numero de serenos, si es que la máxima autoridad no sólo se inhibe de liderar un problema que es tan reclamado por los vecinos, sino que además no conoce cómo hacerlo.
¿Es tan Difícil?
Hace pocos días, con un objetivo eminentemente informativo, antes que cualquier otro, la Policía Nacional del Perú dio a conocer los distritos, lugares, horas y principales modalidades que utiliza la delincuencia para cometer sus fechorías.
Como no podía ser de otro modo, San Borja ocupa un lugar destacado en este singular listado que simplemente ratificó lo que desde hace años nuestros vecinos, víctimas de robos, asaltos y secuestros al paso, vienen denunciando: ¿DÓNDE ESTÁ LA SEGURIDAD?.
El impacto del tren
Cuando hace meses anunciamos el pronto inicio de las obras el tren eléctrico y advertíamos de los problemas que estos trabajos generarían, los sanborjinos empezamos a mentalizarnos para que -llegado el momento- dicho impacto nos agarre a pie firmes.
¡Aquí estamos!
Con el ejemplar que tiene usted en sus manos, PRENSA CHICA SAN BORJA está cumpliendo un año más de ediciones mensuales. Esta publicación que sirve de vehículo comunicacional, reanudó en mayo del año pasado, el enlace entre ustedes y nosotros de una forma diferente a la primigenia, ya ahora en forma de revista y distribuyéndose de manera gratuita.
Esta es nuestra segunda época, pero con el mismo objetivo que tuvimos hace 27 años, mucho antes de que se eligiera a nuestro primer alcalde: QUE TODOS LOS SANBORJINOS PUEDAN CONTAR CON UN MEDIO DE COMUNICACIÓN FAMILIAR QUE TRANSMITA A LAS AUTORIDADES, NUESTRAS NECESIDADES, ANHELOS Y ASPIRACIONES, INQUIETUDES Y CRITICAS CONSTRUCTIVAS.
¿Ser o no ser?
Vecinos protestando, dimes y diretes, alcalde-médico que se opone, ministro-médico que contesta, son algunos de los hechos que han ocupado la atención de los peruanos en los últimos días por la construcción del Instituto Nacional de Salud del Niño en nuestro distrito, en la intersección de las avenidas Javier Prado y Rosa Toro.
Muchos son los argumentos que las diferentes partes expresan, los cuales pueden ser válidos o no. Sin embargo, debemos detenernos en algunas consideraciones que sirvan para efectuar una reflexión más profunda y objetiva.
En primer lugar, se debe aclarar la naturaleza del instituto, similar al de neoplásicas, en donde serán derivados los niños que ameriten una atención muy especializada. En otras palabras, su funcionamiento no será el de un hospital que atiende un raspón o una curación de primer orden; será para casos complejos en beneficios de niños no sólo de Lima, sino del país entero.






